sábado, 17 de septiembre de 2016

¿QUÉ HAY DE LO MIO? O “de la percepción del tiempo que un abogado emplea en arreglarte tu marrón…”





Si alguna cabeza pensante amante de la estadística realizara una encuesta entre los miles de despachos de abogados que hay en España y que se titulase algo así como “indique cual es la pregunta que más veces le han realizado sus clientes…” la respuesta mayoritaria sería sin duda: ¿qué hay de lo mío?

Aunque la cuestión parezca simple, no lo es. Encierra toda una serie de velados reproches a la actuación del abogado en el ejercicio de su profesión que, seamos sinceros, nos molesta sobremanera.  Explicaré por qué.

Tengo la suerte de pertenecer a varios grupos de abogados en redes sociales integrados por magníficos profesionales de todos los puntos de España. Desde Bilbao hasta Las Palmas de Gran Canaria mis amigos letrados se pueden contar por cientos. De las simples lecturas de los hilos que se suceden día tras día se infiere, sin género de dudas, que la profesión de abogado es vocacional, entregada, sacrificada y a veces muy ingrata, pero un denominador común atraviesa como una lanza a todos esos compañeros: la preocupación por el interés de sus clientes.

Ningún abogado que yo conozca recibe una notificación importante de un Juzgado sin que inmediatamente, via teléfonica, whatsaap, correo electrónico o entrevista personal se la comunique a su cliente. 

El “cómo va lo mio” ofende profundamente y hasta las mismas entrañas el compromiso y la dedicación del abogado. Sobre todo porque nunca es una pregunta amable sino realizada en un contexto imperativo, de acusación, de recriminación.... 

Lo tuyo va como va desde la última vez que lo preguntaste y si algo hubiera sucedido ten por seguro que lo sabrías de inmediato. Si no sabes nada es porque tu asunto está parado… y eso amigo… casi nunca es culpa de tu abogado.

No concibo abrir el correo a las 9 de la mañana, ver una notificación del Juzgado donde se convoca a juicio o se traslade una Sentencia y dejar pasar tres meses hasta comunicarlo al cliente.

Y aquí viene el “quid” de la cuestión. Tu percepción del tiempo es distinta de la mía. Mis días transcurren normalmente entre señalamientos, reuniones, escritos y desvelos. Mi tiempo es tangible, pasa como tiene que pasar y rara vez tenemos la sensación de que los segundos se detienen. El tuyo pasa lento, inexorable pero lento. Lo que para mí es una semana para ti son meses.

Tu asunto no es el único del Tribunal ni de mi cartera. Cuando presento un escrito solicitando al Juzgado de Instrucción que se haga algo pueden pasar semanas hasta que llegue a la mesa del Juez o del Fiscal. En ese Juzgado llevan ya tramitados ese año 2500 asuntos… Desde la mordedura de un perro a la vecina del quinto hasta una operación a nivel nacional de tráfico de drogas; desde la solicitud de incapacitación de la abuela hasta la reclamación de un alquiler impagado. Son cientos de miles los procedimientos que cada año se tramitan en todos los Juzgados de España y es materialmente imposible que tu asunto se resuelva en el tiempo que a ti te parece razonable.

Imagina que mañana entras a trabajar en una empresa y te encuentras con 1678 albaranes por ordenar, debiendo realizar anotaciones en cada uno de ellos y comprobar si han sido aceptados…. ¿lo harías en una semana? Pues eso pasa en los Juzgados…. Tu asunto presentado el mes pasado se solucionará pronto… pero en el tiempo que a los oficiales del Juzgado les permita la acumulación de casos.

Y si tu abogado presenta un escrito no dudes que en el momento en que reciba cualquier información al respecto te la comunicará. Entre nuestras funciones está la de comunicar al cliente cualquier cambio en su asunto y lo hacemos… vaya si lo hacemos.

El ¿Cómo va lo mio? Muchas veces implica una acusación velada al abogado. Parece como si el cliente dijera… “oye que no te preocupas de mi tema…. que no me dices nada… que no te importo…”. Nada más lejos de la realidad. Tu asunto es tan importante para mí como lo pueda ser para ti. Ya seas un cliente de pago, de oficio, pro bono o mi prima la de Graná…

Cuando sepa algo te lo voy a decir. Así que te pido que no me preguntes más con ese tonillo despreciativo eso de “como va lo mío”. Lo tuyo va como va y yo hago todo lo que puedo para solucionarte el problema. Te aseguro que miles de abogados en España a veces no duermen pensando en cómo va lo tuyo y en el momento que lo sepan… tú serás el primero en saberlo.

(Dedicado a mis compañeros de Ágora Legal)
  
Javier Vilavert.
Abogado