POR QUÉ ESTE BLOG....


Llevo ejerciendo como abogado casi 18 años. Me colegié en Córdoba en el año 1.999… así que ya ha llovido mucho. Durante este tiempo he leído cientos o miles de artículos jurídicos; sentencias de casi todos los Juzgados y Tribunales; sesudos estudios doctrinales; circulares de Fiscalías y de Audiencias; libros y revistas de derecho; posts; leyes; códigos; mementos; providencias; autos; escritos de trámite; notificaciones… En fin… una plétora de papeles a cada cual más enrevesado y a veces tedioso hasta la saciedad.

Recuerdo no hace mucho tiempo que un amigo me llamó desesperado porque había leído una “carta” que le había enviado un Juzgado. No tenía ni idea de lo que significaba y la tensión le había subido por las nubes. “Leémela” le dije. Con voz trémula, al otro lado de la línea se oyó: “Dado que el procedimiento de su procedencia se encuentra en pendencia mediante la presente se le otorga el plazo de una audiencia para formular lo que a su derecho convenga”…  Lo que a mí me resultaba claro como el agua parecía que había supuesto a mi amigo una crisis de ansiedad (que el pleito estaba “parao” y que le daban un plazo de un día para “que hiciera ya algo”…)

Recientemente la Sala de Gobierno del Tribunal Supremo en su sesión de 20 de abril de 2016 alcanzó un acuerdo sobre la extensión y forma de escribir en los recursos de casación ante la Sala Tercera. No es baladí la noticia pues nuestro más alto Tribunal parece haber tomado conciencia de que un recurso de 500 páginas con miles de referencias a otras Sentencias y larguísimos “corta y pega” de aparatosa doctrina, es un mamotreto infumable que ni siquiera el más prominente de nuestros magistrados se merece tragar…

Vamos a ser claros. Leer derecho es un coñazo. Desde luego también lo es leer sobre mecánica cuántica o sobre cálculos de expansión del hormigón armado… pero dudo mucho que en la vida diaria se nos planteen cuestiones tales como la explicación de por qué en cualquier estado físico existe una multiplicidad de estados resultantes de incertidumbre en la especificación completa de magnitudes observables (definición de mecánica cuántica en wikipedia que procuraré tratar de entender algún año de estos…)

Sin embargo todos hemos tenido un problemilla jurídico alguna vez. Un inquilino que no paga; un impuesto que no entendemos; una herencia complicada; un juicio de faltas por una trifulca con resultado de semi – inconsciencia tras una reunión de vecinos; un divorcio…

Y como parece ser que debe existir algún Ser Supremo que nos mandó Google para ilustrarnos… cada vez que tenemos ese “problemilla”, allá que nos sumergimos en la red para buscar explicaciones, consultar dudas o tratar de entender esa notificación del Juzgado. Mi padre, cardiólogo de profesión con más de 50 años de ejercicio de la medicina a sus espaldas “odia” Google con toda su alma, pues afirma que nunca ha visto a tantas personas saber más que él de medicina y de autodiagnóstico que en los últimos años. Supongo que con el derecho pasa igual. O peor.

El problema (creo yo), es que la inmensa mayoría de las páginas o blogs jurídicos están escritos por y para juristas, en los que las "entradas" o "posts" suelen estar "salpicados" de referencias a Sentencias, pronunciamientos, artículos e instituciones que nos suenan (te suenan) a chino. Lo más normal es que si buscas solución porque tu ex pareja no paga la pensión acabes leyendo aburrida sobre la última tendencia jurisprudencial en las ejecuciones por impago de alimentos... Y eso no mola nada...

En fin… que éste no es un blog escrito para juristas o abogados, ni para escribir en él largos monólogos sobre la naturaleza jurídica de la sustitución procesal por causa de muerte en los pleitos de reclamación de cantidad sustentada en juicio cambiario… No vais a encontrar apenas referencias a artículos, ni a sentencias, autos o providencias, doctrina o frases escritas con esa jerga de leguleyos que nadie comprende (aunque evidentemente a veces habrá que hacerlo, pero sin pasarse).

Es un blog escrito por un abogado para que tú lo entiendas. Para que busques por palabras o por contenidos eso que te preocupa, pero sin instruirte como si fueras un opositor de notarias o un Juez de Primera Instancia y acabar sembrándote más dudas que certezas.

Seguramente me equivocaré. Y probablemente habrá por ahí algún compañero/a con un doctorado que me enmiende la plana. Pero yo no escribo para aumentar el conocimiento  de los profesionales de este sector, sino para ese amigo que me llamó aquel día con 180 de tensión. 

Intentaré escribir “con buen juicio” para que tanto tú como él... lo entendáis.

Javier Vilavert.
Abogado